
Era de noche y sonaba Nights in White Satin. Nunca voy a olvidarlo.
Después de una larga enfermedad, el hombre que me dio las bases para vivir se marchó... pero estará hasta el fin de mis días en mi corazón.
Papi, donde quiera que estés... GRACIAS!
Si me echan un lazo ¡respondo a balazos!


Es cierto, juro que no me gusta ver televisión… bueno, a menos que se trate de comerciales, animales, vida salvaje o 31 Minutos.
Descubrí hace poco este maravilloso programa para niños(¿?) aunque si uno se sienta a verlo, os aseguro que tiene elementos bien dirigidos a los no tan niños.
31 minutos es un programa de televisión chileno que empezó a transmitirse en el 2003; nació de un concurso en la categoría de programa infantil que realizó el Consejo Nacional de Televisión Chilena y muy pronto alcanzó popularidad, de hecho ya va en su tercera temporada.
El programa esta dividido en varias secciones, asi que cuenta con reportajes, entrevistas y un top musical. Los conductores son de peluche y me atrevería a decir que son poco agraciados pero muy ingeniosos.
Es difícil explicar qué me cautivó de 31minutos, creo que en primera instancia fue “Calcetín con Rombosman”, quien enseña a los niños sus derechos.

Aunque también me gusta la sección de Policarpo Avendaño que en cada emisión nos presenta los éxitos musicales del momento. El primero que vi, fue el video de “Diente Blanco” que cuenta la historia de un niño que se despide de su diente de leche.


http://www.youtube.com/watch?v=yLePDJgf5lU
La ruta de la caca - Nota verde de Juan Carlos Bodoque
http://www.youtube.com/watch?v=SjBSfONB5wE

Recuerdo que era más de media noche y yo estudiaba para un examen de la secundaria. Recargué mi cabeza en el respaldo de la silla y cerré los ojos. No se cuanto tiempo pasó cuando escuché las turbinas de un avión a lo lejos, el ruido empezó a hacerse realmente fuerte, apreté los ojos y puse mucha atención; algo no estaba bien.
Escuché el estallido, pasaron milésimas de segundo y una onda cálida, expansiva me envolvió. ¡El avión!
Desperté temblorosa y llena de miedo. Había sido un sueño, sólo eso, un sueño.
Desde los 13 años empecé a soñar con aviones que se estrellaban. Se hicieron relativamente frecuentes, 3 ó 4 veces al año, pero cada vez eran mas aterradores.
Primero el ruido de las turbinas y después la explosión. La siguiente vez: el sonido y la imagen del avión cayendo en picada para desaparecer detrás de los edificios, el inevitable estallido.
Un día, finalmente, caminé entre los escombros y el suelo caliente.
Hay algo que no puedo soportar y es que uno de mis sueños coincida con un hecho real. Me ha pasado más de 4 veces, específicamente con aviones.
(No, no, gracias a Dios o a quien sea, los eventos del 11 de septiembre no los soñé)
Me aterra en especial cuando existe cierta precisión en mi sueño. Así puedo citar 2 casos que me han hecho llorar: Aquella vez en que, durante una demostración militar, una de estas naves se colapsó (dos días antes soñé que veía una demostración aérea, uno de los aeroplanos hacía una pirueta rara y luego, el ruido, el inconfundible sonido de turbinas que fallan… lo demás ya lo imaginan ustedes).
El más reciente fue el viernes pasado. Soñé que 2 aviones aparecían detrás de los árboles para después caer en una laguna.
Tomando en consideración que justo el sábado pasado, 2 aviones tuvieron un percance y que uno de ellos cayo en la selva de Brasil… sólo puedo decir que me siento muy jodida.
